Una desagradable sorpresa me esperaba al inicio de la noche.
Encontré algo oscuro que apenas se movía al cerrar la puerta de casa.
Aún sin lentes pude distinguir una sucia rata, y algo de sangre en el suelo.
No grité, no huí. Al ver como la muerte se apoderaba de ella con cada tick del reloj, solo pude sentarme a su lado.
Las hormigas, al igual que cuervos terrestres, no tardaron en dar con ella y acudieron felices a un banquete garantizado.
Me pregunto: no es inhumano ver a un ser vivo desangrarse y no hacer nada? Por más repulsiva y desagradable que sea.
No quise tocarla ni con una prenda de vestir, pues venía a mi mente The Wall y tarareaba Comfortably Numb, lo único que me faltaba era enfermarme.
Solo encendí un cigarrillo y liberaba el humo en dirección al cielo, acaso buscando una respuesta.
La muerte me acompañaba con un reloj de arena en su mano, impaciente, preguntando cuando dejaría de moverse aquella que sufría sin emitir sonido alguno, pero vibraba de dolor al compás del frío invierno.
Pronto el ambiente se transformó, me sentí solo en el pasillo, el cigarrillo se había apagado, me volvió el alma al cuerpo, pero la rata ya no se movía. La agonía había terminado.
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