Qué esperas que suceda?
Que se siente junto a tu lado?
Por eso bajas la mirada y demostrás tus nervios con una sonrisa?
O es solo que pensaste algo excitante que te eyectó de la realidad?

Pero no hay pretextos ni motivos para sonreír, al menos en tu mundo, en el mío deben dar explicaciones al rey, al príncipe y a cada peón.

El yugo de los que están arriba o atrás en el ajedrez limita lo que soy, lo que digo y hago, como una opresión, una especie de sometimiento implícito, atado a haber nacido en este mundo inmundo, inerte, desnudo, como aquel me trajo.

Aquel o mí madre?

Ponemos demasiado en sus manos, como si tuviera los piolines de cada hecho que ocurre en la faz de la tierra, que hace y deshace a destajo, que planta y trasplanta vidas de aquí a allá, que construye y destruye las rutas, los puentes interpersonales.

Y nos deja a nosotros tomando el rol de marionetas, siendo piezas en un tablero, colgando de un cable finito a sus gordos dedos evolutivos y certeros, alabado seas y nunca dejes mí tanza en mis manos o a mí suerte, y si de mí la vida o la muerte depende, el desahucio será solo la mitad de ella, bisagra de mí vida, libertad + muerte, prisión es comodidad.

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