Lápiz y papel, manos a la obra
Me dedico a dibujar todo tipo de figuras espontáneas, productos de mi inconsciente más profundo. Pero al querer dibujar algo tan simple y ordinario como una circunferencia, me siento incompetente, incapaz. No puedo comprender como algo tan determinante puede ser tan difícil de definir, tan ambiguo, tan indescifrable. Comienzo sospechando que la culpa es del grafito -la culpa siempre encontrará asidero en el exterior- o de la hoja que tiene un relieve que no permite la conclusión. Pero más temprano que tarde caigo en la cuenta de que mi espíritu no lo asimila, de que mi mano se resiste a tomar esas cartas, a mover esa pieza, a dar un paso firme.
"Ciego aquel que sin vendaje ni ropaje se encuentre al borde del precipicio, sin voluntad de caer, sin nadie que lo empuje y lo acerque a su destino" me dijiste esa noche, y esas palabras acudieron a mi encuentro.
Comentarios
Publicar un comentario