La inacción esconde una peligrosa comodidad
Se disfraza de una seguridad respaldada por un status quo familiar, conocido e inofensivo.
Y si tocaste fondo y la apatía te seduce hacia su pozo de melancolía y quietud, te habrás puesto voluntariamente las cadenas que suavemente te aletargan y te acercan alcoholes que moderarán la poca voluntad de zafarte que surja en la diaria.
De repente las ramas de la ignorancia te amparan y te cubren los ojos para esconderte la realidad más próxima, para liberarte la melatonina necesaria para que te quedes pasivo, recluido, dormido.
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