Diminuto ante tu belleza, subo uno a uno los escalones de tus pómulos.

El punto cúlmine, hipnotizante son nada más ni nada menos que tus ojos, aún no determino su color, no me atrevo a decir que los conozco, no todavía.
Dame una charla más, un instante más de apreciación como el de un espectador a su pintura favorita. Mi montaña rusa emocional me corroe, al igual que un niño mientras espera alcanzar el último escalón del tobogán para poder tirarse y disfrutar.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El lecho.- (boceto)