Y no es casualidad, que cordero y matadero rimen, que la vida y la muerte sean tan opuestas pero en un corazón se mezclen.
Debemos ver las cosas tal cual son.
Debemos fundar nuestra propia escuela y ser alumnos de la vida para luego profesores de nuestros hijos. La vida profesional esta sobrecargada de competencia, el trabajo de sangre, sangre derramada por la gente que luchó por su libertad, y por necesidad tuvo que agacharse a un futuro triste y mediocre.
Siento pleno asco de la sociedad moderna, con su tecno, su pop.
Asco de su modelo capitalista tan acelerado, tan inmundo, tan voraz.

Dolor por mis esperanzas caídas, fantasmas de ilusiones que se arrastran, que suplican clemencia y piedad a gritos.

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