Ira.-
El tipo palpa los bolsillos de su camisa, del pantalón y no
encuentra la guita. Se quedó sin cigarrillos y necesita consumir otro atado. Va a la cocina, mira para aquí, mira para allá y al no ver a nadie
a su alrededor mete la mano en la lata de las galletas, saca un sobre que
parecía de marihuana pero sorprendido vio que estaba vacío. ¿La habían fumado?
No. Allí guardaba el dinero y se lo habían arrebatado. ¿Y donde estaba? No sé
decirlo con precisión, seguramente en las manos de algún kioskero o
simplemente en el monedero de su hijo. Rápidamente tiró la lata al suelo y con los cachetes más rojos que un tomate robó de la cartera de su madre el dinero exacto para su compra.
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