Elecciones.-
La nieve congeló mi corazón y mis
pómulos, el viento me alertó pero otra vez no quise escuchar. El hielo develó
la sangre oculta entre mis dedos. No encontraba palabras que pudieran objetar
la realidad. Dejé caer mi cuerpo brutalmente sobre la arena blanca, mi reloj
las 12 marcó, el último latido de mi corazón. Sentía ya el alivio de aquel
dulce juicio final. Sentí a mi alma
reanudar mi existencia. De haber sabido que mi agonía seguiría, hubiese
preferido camuflarme con el terreno y ser abono de aquellas flores.
Una gota helada, un suspiro me
dio el impulso determinante. Fui al bosque sin razón, inconsciente buscaba el
refugio, la contención de alguien que esté dispuesto a escucharme, a compartir
mis locuras de forma inigualable. La montaña asomaba su nariz desde las alturas
y el cielo la rozaba con su cabello.
Acaso nunca te preguntaste ¿por
qué el amor no es equivalente a la suerte?
El misterio del corazón
palpitando dolor no conoce primavera, ni la duración de su estadía en el
mar de las lágrimas, ya no hay precisión ni garantía alguna, las cosas así
están dadas. Y como diría algún loco:
“La vida es una moneda, algo
biestable, anímate o sufre. La decisión es tuya”
Y
vos, ¿Qué mierda vas a elegir hoy?
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