El bar.-
Antes era un iluso, ahora estoy sin trabajo. ¡Como cambia
uno de profesión en tan poco tiempo!
Corro al bar, cantinera sírvame algo de esa gran bodega. Me
preparó un brebaje, algo especial de su coctelera, las mejores gotitas del
dulce licor envueltas de esa felicidad implícita. Acomodando mi silla, me
acerqué a la mesa tan sólida, respiré profundo y bebí. Plegarias y suspiros
adornaban el aire tan velozmente, guirnaldas se multiplicaban ante mis ojos,
era tarde, había entrado en trance.
Aturdido, distraído me dejé caer sobre mi lecho, los
problemas me azotarán mañana, el día me atacará pronto.
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