Desvanecido.-
"Es un poeta, un hombre que escribe versos maravillosos, inspirado en el amor que siente por su mujer, en la suavidad de su pelo, en la
angulosidad de sus rasgos únicos, en la profundidad de su mirada, en la belleza
de sus ojos"
Ella armó las valijas y se fue, la miró desde el balcón. Tomando coca-cola, fumando un cigarrillo, haciendo lo posible para guardar la lágrima en el bolsillo.
Se sentó frente al monitor pensando en qué iba a hacer ahora, buscó el cenicero ya que no quería quemar su alfombra, la que ella había comprado, se vistió y salió al bar, al encuentro con la rosa más entregada de la noche.
Alguien tenía que tapar sus agujeros, alguien tenía que rellenar el muro, y cuando ese alguien es cualquiera todo carece de importancia, no importan ropas, edades, y menos la moral.
Con buenos modales la arrastró levemente hacia su casa, a su cama más específicamente, la desnudó, la envolvió en sábanas tibias y se desveló con ella.
Su sed se marchó pero algo no cerraba en su lógica, el dolor seguía inmóvil, ahí dentro.
Encendió un cigarrillo y semidesnudo salió a fumar al balcón, no importaba el frío, no importaba quién pudiera verlo, su mente solo estaba enfocada en ella. Miraba al horizonte como se marchaba dejando atrás todo un camino pavimentado, su nube se pinchó. Dejó a la chica encerrada en su departamento, agarró su camioneta y su cd de música preferido y fue a pasar el día bien lejos de todo lo que le molestaba.
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