Hice sonar con los pies las latas de ayer. Los excesos son malos, pero contigo hasta el vino más seco sabe bien dulce. Cuántas veces te hice el truco de la moneda en el oído? Cuántas veces te burlé con el trabalenguas que no te sale? Si tuviera la llave de tu risa, la tendría siempre en mis manos, le daría innumerables vueltas hasta que ya no te queden más cosquillas, hasta que la música se vea ahogada por tus cuerdas vocales. Ciertamente solo callaría tus carcajadas por encontrarme con tus labios, mientras un ambiente artificial nos olvida. Contemos estrellas hasta quedarnos dormidos, inventemos constelaciones puesto que el cielo las ofrece y la noche lo habilita. Tal vez así el ruido de la gotera se te vaya de la mente, tal vez así olvide tus cremas desordenadas. Hay derecho de admisión frente a lo negativo, esta noche y cada noche que decidamos viajar como solo nosotros sabemos hacerlo.


Над горадам (Por encima de la ciudad) (1918). Marc Chagall

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