Si tus dedos se hicieron garras, si perdiste el pelaje en una pelea callejera, si rendiste tus esperanzas a un hueso sin terminar, no te olvides de tus sueños, no olvides las ideas logrables en ese entonces aunque algo inalcanzables en estos días que atraviesan. Las lunas que contaste y guardaste en tus pupilas, servirán para alimentar tu temprana soledad, persistirán en aquellas gélidas noches que el destino te adjudica. Sabiamente sabrás descartar pastillas de la basura, soluciones rápidas que mucho prometen y poco te dejan, que mucho alteran y poco es lo que perdura. No existen soluciones indoloras, no existe vida sin pulgas, no existe el olvido sin la resaca.



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