Si tus dedos se hicieron garras, si perdiste el pelaje en una pelea callejera, si rendiste tus esperanzas a un hueso sin terminar, no te olvides de tus sueños, no olvides las ideas logrables en ese entonces aunque algo inalcanzables en estos días que atraviesan. Las lunas que contaste y guardaste en tus pupilas, servirán para alimentar tu temprana soledad, persistirán en aquellas gélidas noches que el destino te adjudica. Sabiamente sabrás descartar pastillas de la basura, soluciones rápidas que mucho prometen y poco te dejan, que mucho alteran y poco es lo que perdura. No existen soluciones indoloras, no existe vida sin pulgas, no existe el olvido sin la resaca.
Estamos aquí reunidos para platicar sobre el soporte físico y emocional que brinda la carne humana a la megalómana idea de la mente. Qué sería de la paciencia y el descanso sin ese cuerpo que reposa? Qué pasaría si la mezcla cada vez más heterogénea de ideas y principios no encontrara boca para hacerse oír? Serviría igual un cuerpo mudo u otro con gran caudal de voz? Qué pasaría si ese cuerpo se quedara arrojado en algún basural? Si su vida no vale nada, por qué habría de hacerlo el pobre aire que empuje desde su diafragma? Entenderá usted que el poderío de esa masa vale por su apariencia. Cuando madure, disipará aquella ilusión que venda sus ojos y lo hace ignorar la realidad del mundo en el cual vivimos. Comprenderá que es más rentable invertir en cirugía estética que en asquerosos y mundanos libros de feria, que solo congregan cabellos y pedazos de piel muerta de sus dueños anteriores. El camino virtuoso del éxito empieza por el peldaño de la simpatía más que la introversión, por la...
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