Podría reconocerte en cualquier lugar y circunstancia, lleves barbijo, gorro o bufanda. Será tu peculiar altura, tu mirada... Tu todo. Sería un mentiroso si alegara reconocerte detrás de unos negros y gruesos lentes.
Me planteo la relación entre el desconocimiento y la cantidad de accesorios. Cuántos más accesorios tengas, más difícil será reconocerte, aunque depende de lo originales o estrafalarios que sean, esa relación puede verse alterada.
Sin humo literario, el punto es que te reconozco, o al menos lo hice por esta mañana.
Y es que reconocer es tan amplio.... Te miré, más no pude ver tu interior, algo intrigante, un tanto desconocido y por momentos inimaginable.
Te reconocí aunque vos no. Sufrimos aquello que llamo el flujo de gente.
Un comprador podría empatizar con su vendedor, pero para el vendedor, todos los compradores son efímeros. Es que ve tantos... No se cumple lo mismo para un profesor-alumno, aunque depende del nivel educativo o grado del que se trate.
Con vos pasa eso. Ves tanta gente rota, que necesita de tus cuidados y consejos, que al final todas las gotas se pierden en ese mar.
Muy pocas logran ser promovidas a gotas de aceite o petróleo, y me refiero al peso, a la diferencia, al impacto en ese mar, no por el grado de contaminación, aunque... De cierta manera, todos tenemos un mar aburrido, cristalino, homogéneo y sutil en el cual las personas que logran ser promovidas a otras moléculas, lograrán ganar nuestra atención, e importancia.
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