Cuando te conocí, fuiste ese destello en las ruinas, ese pájaro cantante en el bosque, esa medicina anti rutina...
Me inyecté tu mirada y lo pagué caro, mi alma quedó arraigada a tu presencia, casi dependiente de tu atención.
Con el tiempo me liberé de los efectos, aunque algunas secuelas siguen, las llevo conmigo, aquí, en el pecho.
Y eso que no conocí tu voz, y eso que nunca te ví..

Cuando abro las puertas del castillo observo mi cuerpo bañado de recuerdos, de sentimientos.
Será por eso que vivo en la oscuridad, será mi cobardía la que me mantiene recluso de esta semana...?
Será la vida que me mantiene en un letargo permanente, almacenado, fríamente conservado.
Alienado, sin poder colmar, los pulmones con aires de libertad.

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