El boliche.~
Mucha tentación. Es increíble como entran en juego la moral y la actitud. Una persona comprometida expone su cuerpo ante los estímulos de ese grotesco mercado corporal y hormonal desafiando valientemente su propia resistencia y fidelidad. Allí hay figuras de todo tipo, diferentes en altura y anchura. Se pueden contemplar libremente las siluetas y llegado el momento decidir. Lo moralmente correcto seria ser fiel, pero claro que en esas circunstancias, uno puede aceptar el juego o rechazarlo. Entrar en ese juego significaría arriesgarse a perder todo lo construido con tiempo y dedicación, felicidad o lagrimas. Significaría arrojar al retrete todo el esfuerzo y todos los sentimientos que existen hasta ese momento. La decisión depende del amor que haya en esa pareja y la importancia que le de cada uno a ese amor.
Conclusión: Si me hubiese dejado llevar por el instinto natural y semi-animal que cada ser humano tiene por defecto, me hubiese arrepentido y la culpa me hubiese fagocitado el cerebro por completo. Por suerte, además de ese clásico instinto, todos podemos razonar, analizar y por supuesto sentir. Que mi mente no haya estado enfocada el cien por ciento en tenerte a mi lado esa noche no significa que mi corazón no lo haya pedido a gritos.
Conclusión: Si me hubiese dejado llevar por el instinto natural y semi-animal que cada ser humano tiene por defecto, me hubiese arrepentido y la culpa me hubiese fagocitado el cerebro por completo. Por suerte, además de ese clásico instinto, todos podemos razonar, analizar y por supuesto sentir. Que mi mente no haya estado enfocada el cien por ciento en tenerte a mi lado esa noche no significa que mi corazón no lo haya pedido a gritos.
Te fui, te soy y te seré fiel, en cualquier circunstancia.
Comentarios
Publicar un comentario